martes, 4 de mayo de 2010

La Sensación de Libertad


        Acabo de leer lo escrito hoy en el blog de mi ahijado y mil respuestas le tengo a Toto,
pero como no quiero caer en descripciones de una Caracas ideal, a la que nunca conocí,
prefiero contarles lo deliciosa que es una tarde de martes cualquiera en una ciudad que vive.

    Cuando escogimos Miami como nuevo hogar, pensamos en el tráfico, las autopistas, los centros comerciales, las distancias, en un Miami diferente al que vivimos ahora.

    Ayer mientras acompañaba a mi profesor de fotografía a un trabajo en Downtown al final del día, me encontré con un Miami humano, un Miami que a pesar de la crisis sigue en movimiento.

    Su gente, un martes cualquiera de semana, parecía un domingo de verano, muchos grupos de ciclistas recorren sus calles, corredores iban y venían de Key Biscayne, seis de la tarde y la playa llena de gente, otros pescaban, los niños en los parques jugaban baseball, otros fútbol, montaban bicicletas los más pequeños, abuelos como yo paseaban tomados de las manos, el parque de perros de Coconut Grove, no le cabía ni un carro más, ejecutivos caminaban encorbatados al salir de sus oficinas, el sol brillaba y la ciudad se convertía en humana, hasta caer el atardecer.

                                    Ayer descubrí de nuevo, lo que es vivir en libertad.



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