lunes, 21 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
Desde mi balcon...mi terapia, mi paz
Contrario
martes, 15 de septiembre de 2009
Asi se vive en Venezuela , ya no se asombra nadie!!!!

Asi esta Venezuela para lo que en otros paises es noticia y de pagina de archivo criminal para muchos es uno mas de los sucesos del dia .
Ayer dia del cumpleanos de mi marido ,este recibe de mi querida comadre el siguiente mensaje de felicitacion:
"Feliz feliz feliz cumpleaños mi compadre querido no te había felicitado por qué pase todo el día secuestrada en un atraco en el banco venezolano de crédito de los palos grandes un atraco feo pero ya estoy bien! Te deseo mucha salud! Y éxitos"
A continuacion para aquellos que quieren conocer los detalles de la tarde de mi comadre que la imposobilito de desear temprano a su compadre la felicitacion por su cumpleanos,les copio la cronica que su hijo coloco en su blog.
Wisteria Lane, Caracas
Toto Aguerrevere
http://totoaguerrev ere.blogspot. com
Sólo un típico día en Wisteria Lane. Donde las amenazas de truenos siempre son las últimas en llegar, aún cuando el temor de un futuro temblor termine por arrancar a las lámparas de sus zócalos. Algún transeúnte perdido pide direcciones, el jardinero de la esquina lava la calle con manguera. Mientras llego a mi casa, Josefa chismea con la Josefa de al lado. Mi madre cornetea en el carro mientras me ve pasar caminando con una canilla y el periódico bajo el brazo, haciendo señas que va para el banco a hacer un deposito de último minuto. Un saludo digno de “Leave it to Beaver” de mi parte la despide. Entro a mi casa a servirme una Coca Cola. Ahhhh, el capitalismo puede apestar pero sabe rico. Una tarde más de música placentera, abriendo un documento nuevo para escribir alguna peripecia mundana ya olvidada. Todo en orden. Todo en paz. Tirémosle dos que tres cristofué en la ventana para ponerlo un poco más cursi. Interrupción del maldito/bendito Blackberry. Una estrellita roja indica mensaje. Odio que me interrumpan mientras escribo.
“¡Secuestrada en el banco! Estamos negociando. Estoy bien. 2 hombres con pistolas” es la lectura del mensaje. Atrás queda John Cougar Mellencamp cantando “Small Town” a todo volumen, la página en blanco, y una Coca Cola que terminará por volverse agua dulce a final de la tarde. Ahora sólo quedan los nervios: mi mamá está de rehén en un banco y no sé porque demonios sacó el celular para contármelo. Le mando códigos Morse: ¿Policía? ¿Refuerzos? ¿Me las tiro de Indiana Jones? “Llama a tu papá y dile que no le pude llevar la carta de referencia” es la respuesta. OK, o esto es Código Swahili para indicar que tengo que llamar hasta al mismísimo Señor Presidente para que descienda con Oliver Stone a filmar el final de lo que ha debido ser su documental o mi mamá seguro ya se cotorreó a los secuestradores y se ha convertido en una Patty Hearst que se disfraza de Jane Smith para mantener las apariencias con mi padre. ¡Demonios mujer, esto es de película! ¿Qué hago?
Decido bajar caminando hacia el banco. Por alguna razón todos los accidentes que ocurren en mi casa pasan en la misma calle. Mejor, no entrar en ello. “Ya llegó la policía” es el próximo mensaje en llegar. Yo le mando mensajes de Gurú para que se tranquilice, mi propia versión de Deepak Chopra para prisioneros. Al llegar, ya un ladrón se ha ido. Queda otro adentro. “Estamos negociando para abrirle la puerta. La gente está muy asustada.” Con la maraña de policías en frente, el segundo ladrón logra que le abran una puerta trasera y huye por la izquierda. “Estamos bien pero la gente está muy asustada. No nos dejan salir porque hay que esperar por la seguridad.” Larga espera. Me cuenta que empiezan a salir las drogas. Rivotril para una esquizofrénica, aspirina para una viuda, un Astor Azul que ella prendió sin ninguna vergüenza.
En la espera, sentado en la esquina veo a una cabeza asomarse por el ventanal. De repente me percato que es mi mamá saludando de la misma manera como Richard Nixon se despidió de los estadounidenses cuando renunció a la presidencia. Alivio. Llega la seguridad bancaria y el CICPC. No los dejan salir porque hay que rendir declaraciones. Vienen los cuentos por mensajes. El chisme crimini es el siguiente: Un señor entró con un periódico enrollado en la mano y lo puso en la puerta para que no se trancase. En el mismo momento en que lo hace, otro señor en la cola grita “Ya”. Éste salta por encima de los cajeros y comienza a apuntar con pistolas dignas de guerra para que abran las cajas (redobladas de dinero por ser quincena) mientras el otro apunta a mi mamá. Quieta.
Con saco en mano y varios millones, el primero huye. El otro se queda adentro tratando de ver como hace para escapar. Abajo en un sótano pide a una clienta que actúe de rehén. Le lanzan un sendo “como nié” calladito en la cabeza, lo que en términos reales se traduce en “silencio”. Un cajero se ofrece a bajar y así abrirle una puerta. A sabiendas que por ese acto puede morir y está traicionando al banco pues con esa apertura se va todo el dinero de los demás. Pero también sabiendo que con eso, está previniendo una balacera mal dada entre un gorrión (¿o gorilón?) enjaulado y algún enfrentamiento policial digno de Locademia de Policía. Esos, sabemos por Domingo Millonario en Venevisión y los sucesos de El Universal, siempre terminan mal.
Esos son los mensajes que me llegan mientras yo espero pacientemente en otra esquina tomándome una Coca Cola. Como si esperase que mi madre saliese del dentista o de la peluquería. Cinco horas después, con los dedos tatuados de negro y una citación para declarar como testigo, emerge triunfante del banco. Luego de haber ayudado a alguien que se desmayó y de enterarse, por mensajito, que a un primo secuestrado en una finca desde hace cinco meses lo liberaron hoy. La miseria se celebra. Total, el secuestro en Venezuela es como ir a McDonald’s. Está ahí, a pata e’mingo y es más común que una travesti en la Avenida Libertador.
Otro día más en Wisteria Lane. Ni el connato de lluvia se atrevió a abalanzarse sobre tan risueña tarde. Me resultó cómico ver desde mi esquina de observatorio Cajigal, mientras esperaba por mi P.R. (lamentablemente no “Padre/Representante” sino “Progenitora/ Rehén) como la vida continuó su camino para aquellos que ignoraban lo que adentro del banco ocurría. De un lado, unos quince plagiados rindiendo declaraciones. Del otro, más de cincuenta personas a cuenta gotas, bajándose de sus carros para sacar dinero del cajero. Sin sospechar siquiera que de haber llegado tres horas antes y decidido conformar algún cheque, su día “de mierda” como seguramente estarían pensando en sus cabezas sentados en el tráfico, verdaderamente sería una plasta.
Sincerémonos. La gente no se va de Venezuela porque le parece intolerable la situación política. La gente se va de Venezuela porque no hay whisky ni Rivotril que dé contra los nervios que produce la inseguridad de vivir en una zona como Wisteria Lane. A fin de cuentas ¿cuántos de nosotros hemos visto al Señor Presidente en persona? ¿10? ¿50? Cien a lo mucho. ¿Cuántos hemos visto a los ojos a algún matón? ¿500? ¿5000? Con que ya haya una sola persona que lo haya visto, que haya sentido el gélido abrazo de una pistola, que haya esperado por su mamá a las afueras de un banco, que esté rezando porque les llegue alguna señal de vida de alguien que salió de su trabajo y no volvió, ya es demasiado. Ese, es el precio que pagamos por vivir en un gueto al que nos gusta llamar Wisteria Lane.-
Toto Aguerrevere
http://totoaguerrev ere.blogspot. com
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viernes, 11 de septiembre de 2009
Que es Twitter para ti?

By @nguinand
Anoche terminando de leer mis últimos e-mails y antes de cerrar mi laptop, hice click en el blog de un amigo donde siempre encuentro cosas interesantes, me topé con su frase del día “Siempre consigo cosas finas contigo. Siempre descubro cosas maravillosas contigo. Estoy aquí, contigo.” Iba acompañado de un video muy bello que commencé a ver y no lo terminé, porque la frase me impactó y no quería cambiarle la primera interpretación que le dí.
Sentí que esta frase me la escribía a mi, pensé que al ser uno de mis seguidores de Twitter había leído mis últimos tweets y escribía en voz alta lo que sentía.
Seguramente no es así, ni lo que quiso decir, ni lo que quería transmitir y mucho menos era para mi.
Pero le agradezco inmensamente que la haya escrito, no importa a quien, ni cual fue su intensión, lo importante es que me hizo reflexionar y hacerme la pregunta .
Que es Twitter para mi ?
Cuando tenia la edad de 15, hace ya unos cuantos años atrás, me hicieron el Test Psicológico Vocacional que seguramente a uds.también
les hicieron, pues les cuento, que me entregan los resultados decía:
Diseño / Arquitectura,Periodismo / Comunicación Social,Fotografía y Psicología.
Escogí la tercera opción, me inscribí en una escuela europea de Fotografía , pero cuando el destino se impone las cosas no salen como uno desea y después de ser aceptada justo un mes antes de partir, un accidente en la familia me obliga a quedarme en mi país.
Allí comienzo a re-iventarme con la primera opción, diseño, terminándolo en Estados Unidos 4 años después. Pero algo siempre me arrastraba a la curiosidad de aprender más y más
Un día, como terapia decido empezar a estudiar de nuevo y me certifico de escritora creativa y guionista, lo hice con la intención de aprender a controlar que mi escritura vaya a la misma velocidad de mi mente, así como una fuente de reflexión y descarga creativa, algo de lo que escribo lo coloco en mi blog.
Hace 4 meses me mudé de país, soy un número más en una ciudad que nadie sabe quien soy, que hago, ni como me llamo, pero la escogí para pasar mis últimos años de vida junto a mi familia. En estos 4 meses descubrí a Twitter, ya había oído algo, pero todavía no me había registrado.
Hoy soy una más de tantas twitteras, a los que ya tienen sus cuentas y no entienden como funciona, les recomiendo usar las aplicaciones, son la clave para usar twitter efectivamente, a los que no están y sienten tanta curiosidad como yo de investigar de conocer o comunicar, no le tengan miedo y regístrense, a los que quieren comunicar lo que sienten, lo veo como una buena terapia, a los que quieren conversar con sus panas, a los que quieren leer noticias en tiempo real y saber si va ganando o perdiendo su equipo preferido o si llegó a la meta su amigo en el maratón, a los que lo usan como herramienta de venta, twitter transformará la comunicación en 180grados.
Pero la intensión de este articulo es responderles mi pregunta: Que es para mi twitter? Que siento? Que pienso?
Me siento que tengo mi propio periódico al que completo cada día, soy reportera, periodista de investigación, articulista, escribo las viñetas, me atrevo a escribir a veces el editorial, escojo las fotos y hasta pongo el estado del tiempo, pienso que todos a los que sigo y quienes me siguen de una u otra forma son mi equipo de periodistas y articulistas que llenan mi bandeja de interesantes noticias para mi “Nelly’s twitter newspaper”, mi propio periódico especializado, lleno de temas que me gustan que me interesan cada día en tiempo real, noticias frescas.
Me sorprendo cada mañana cuando me levanto y tengo nuevos seguidores del otro lado del planeta, tal vez nunca los llegue a conocer pues están en Australia, Nueva Zelanda o Malasia, me retweetean o me mandan un mensaje de un articulo relacionado con alguno que yo ya coloque.
Pienso que la educación y el aprendizaje va a pasos agigantados y que ya no hay excusas para no saber lo que pasa en el otro lado del mundo.
Y termino con esta frase que leí ,“Siempre consigo cosas finas contigo. Siempre descubro cosas maravillosas contigo. Estoy aquí, contigo.”
pero tengo la satisfaccion de poder decir que para mi Twitter es la fantasia de ser periodista ,tener mi propio periódico y quizas tal vez un día, alguien me envie por esta misma via un mensaje igual.
Le doy las gracias al blogero que escribió esta frase, que me inspiró a hacerme esta pregunta, a preguntárselas a uds. y a disfrutar de este rato, escribiendo lo que siento y lo que pienso.
Y a Jack Dorsey (@jack), quienes inventaron Twitter en 2006 junto a Evan Williams (@ev) y Biz Stone (@biz) y a Laura Gómez @laura que puso su grano de arena en twitter en español
Nota: Si alguno conoce una aplicacion con el template de la Primera Pagina del Periódico hagánmelo saber, ya eso sería lo máximo.
viernes, 4 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
CALIFORNIA Goverment offices Big Tag Sale

http://pixeled.tumblr.com/
California Goverment offices big Tag Sale this week By JESSE McKINLEY
"In a maneuver that signals both the pluck and ingenuity of Gov. Arnold Schwarzenegger and California’s desperate finances, officials have been frantically preparing this week for a two-day sell-off of items drawn from every corner of the state’s pack-rat bureaucracy.
The event, starting Friday at a warehouse here in the capital, is being billed as the Great California Garage Sale, and it is the largest such surplus sale since the state last rolled out its unneeded odds and ends in 2004."
jueves, 27 de agosto de 2009
Fábula de la Avispa Ahogada

La avispa aquel día, desde la mañana
como de costumbre, bravísima andaba.
El día era hermoso, la brisa liviana;
cubierta la tierra, de flores estaba
y mil pajaritos los aires cruzaban.
Pero a nuestra avispa - nuestra avispa brava -
nada le atraía, no veía nada
por ir como iba, comida de rabia.
“Adiós”, le dijeron unas rosas blancas,
y ella ni siquiera se volvió a mirarlas
por ir abstraída, torva, ensimismada,
con la furia sorda que la devoraba.
“Buen día” le dijo, la abeja, su hermana,
y ella que de furia, casi reventaba,
por toda respuesta, le echó una roncada
que a la pobre abeja, dejó anonadada.
Ciega como iba, la avispa de rabia,
repentinamente, como en una trampa,
se encontró metida, dentro de una casa.
Echando mil pestes, al verse encerrada,
en vez de ponerse, serena y con calma
a buscar por donde, salir de la estancia,
¿sabéis lo que hizo? ¡Se puso más brava!
Se puso en los vidrios, a dar cabezadas,
sin ver en su furia, que a corta distancia
ventanas y puertas, abiertas estaban;
y como en la ira, que la dominaba
casi no veía, por donde volaba
en una embestida, que dió de la rabia
cayó nuestra avispa, en un vaso de agua.
¡Un vaso pequeño, menor que una cuarta
donde hasta un mosquito, nadando se salva!
Pero nuestra avispa, nuestra avispa brava,
más brava se puso, al verse mojada,
y en vez de ocuparse, la muy insensata,
de ganar la orilla, batiendo las alas
se puso a echar pestes y a tirar picadas
y a lanzar conjuros, y a emitir mentadas,
y así, poco a poco, fue quedando exhausta
hasta que furiosa, pero emparamada,
terminó la avispa por morir ahogada.
Tal como la avispa, que cuenta esta fábula,
el mundo está lleno, de personas bravas,
que infunden respeto, por su mala cara,
que se hacen famosas, debido a sus rabias
y al final se ahogan, en un vaso de agua.
Autor: Aquiles Nazoa
sábado, 1 de septiembre de 2007
El Oftalmologo en Nueva York
Llegaba a Nueva York, en el avión que me trasladaba desde Madrid, sentía una mezcla de emoción y alteración. Habían pasado 4 años desde mi última visita a esta hermosa ciudad.
Días antes, un astrólogo al que había consultado por primera vez, me había indicado, que en la ciudad de los rascacielos, éste verano mi vida cambiaría, siempre y cuando celebrara mi cumpleaños allí.
Así pues, decidí tomar el consejo y enrumbarme a esa aventura, un tanto ingenua de mi parte, tenia unos 3 años dedicado solamente a mis pacientes y a mis dos hijos pequeños durante los últimos veranos.
Este año, me habían pedido quedarse con su madre, no le tocaba el verano a Manuela, pero cuando los niños se convierten en adolescentes, ya prefieren la playa y las pandillas... no quise insistir y mi curiosidad me llevó a tomar la idea de averiguar lo que me habían predicho.
Desde el avión, divisé claramente la silueta de esta hermosa ciudad, hecha íntegramente por el hombre, el Empire State, la torre Chrysler, noté la diferencia al no ver las Torres Gemelas.
Llegué al Hotel en Park Avenue al que siempre acostumbraba alojarme, en pleno corazón de Manhattan, dejé mi equipaje, salí a caminar, a reencontrarme con esta ciudad mágica, impersonal pero fascinante, “lo que no ven tus ojos en Nueva York, no existe”, decía mi padre.
Caminando por la calle 60 veía y observaba las caras de los que se me cruzaban, chinos, latinos, árabes, nórdicos, unos flacos, otros obesos, altos, pequeños y enanos...
Llegué a la Quinta Avenida... hacía muchísimo calor, unos niños se bañaban en la fuente frente al Hotel Plaza.Tomé camino hacia abajo, seguí observando a la gente... era fácil distinguir los que habitaban la ciudad por su caminar rápido y decidido de los turistas, que hacían su primera visita, mirando todo el tiempo hacia arriba viendo los edificios y sorprendidos de la altura y belleza de cada uno de ellos, Trump Tower, el Rockefeller Center...
Continué mi recorrido y me paré frente a la Catedral de San Patricio, donde decidí tomar un descanso, me senté en las escalinatas y seguí deleitándome viendo a la gente pasar.
Hermosas mujeres bajaban de grandes limusinas negras, elegantemente vestidas, con bolsas de diferentes tamaños Gucci, Saks, Big Brown Bag...
Ejecutivos con rigurosos trajes negros, a pesar que en el resto del país, en verano los americanos son más informales.
En la calle de enfrente pude observar un grupo de niños con camisetas iguales, me di cuenta de inmediato que venían de algún colegio foráneo, a conocer la ciudad.
Seguí caminando, crucé hacia la avenida Madison, subí lentamente hasta llegar de nuevo a mi hotel.
Ya eran las 9:30 de la noche y ya el cuerpo me pedía algo de cenar.
Entré al lobby del pequeño y acogedor hotel, recubierto de madera sus paredes con un pequeño recibidor a la derecha, saludando me dirigí al mostrador donde atendían una morena de bellos ojos almendrados y el conserje.
-Qué posibilidad hay de hacerme una reservación para cenar mañana en el Restaurante La Grenuille? les pregunté.
-Si con todo gusto ¿a que hora? me respondió el joven.
-A eso de las 9 y media por favor.
Es un lugar que siempre me ha gustaba ir desde mi época de estudiante en Cornell University haciendo mi postgrado de medicina, tiene buena comida y un ambiente muy agradable.
También les pedí que me hicieran la diligencia de conseguirme entradas para ir al teatro o algún play musical. Me sugirió dos piezas “Nine”; y “La Bella y la Bestia”, prometió hacer todo lo posible por encontrarme algún ticket.
-Como sólo voy a pasar 7 días, le contesté, usted vea a ver que me consigue para 3 noches, lo dejo a su elección.
Entre a mi cuarto, tomé el teléfono y pedí una cena ligera antes de acostarme.
A la mañana siguiente salí dispuesto a trotar un par de horas, llegando al Parque Central , me topé a muchos que hacían ejercicio como yo, unos caminaban, otros iban en patines, en bicicletas, mujeres con sus audifonos al ritmo de la música, algunas madres paseando sus bebés y uno que otro con su perro, en el jardín más grande se divisaba un perro corriendo tras un fresbee que le lanzaba su dueño.
Así comenzó mi segundo día en esta ciudad, con un cielo azul intenso, visitando alguno de los museos donde pasé el resto de la tarde, y ya a las 6.45 estaba frente a la puerta del teatro en Broadway para ver la obra “Nine” que protagonizaba mi compatriota Antonio Banderas.
La obra resultó maravillosa, bien montada, excelente elenco, buena música, elegante vestuario y escenografía de primera.
Al salir tomé un taxicab amarillo de los típicos de la ciudad y me llevó a comer al restaurant.
A eso de las 12 de la noche llegaba de regreso al hotel, no tenia sueño y me preguntaba;
-Han pasado dos días y sigo siendo el mismo, nada ha cambiado, ni ha llegado lo que cambiará mi vida, pura charlatanería...
Antes de dormir, decidí pasar al bar del hotel a tomarme un trago. No había casi gente a esa hora pero la música era agradable, me senté en una banqueta de la barra y pedí un whisky en las rocas.
Al rato veía como algunas parejas iban saliendo, a mi lado se sentó un señor bastante nostálgico que desde hacia rato observaba y me parecía su cara algo familiar.
Lo vi hablar español con el bartender, su familiaridad me hizo suponer que era asiduo al lugar, así que decidí presentarme:
-Veo que habla español, disculpe si le molesto, extendí mi mano y dije: Rodolfo Martínez Issa
-No se preocupe, mucho gusto, mi nombre es Luis Fernando... me dijo, en este momento lo que necesito es alguien con quien conversar, vivo cerca y cuando mi esposa no esta en la ciudad, a veces vengo a tomarme un trago antes de irme a la cama.
-¿Y donde esta ella?.
-Esta en nuestra casa en Pietrasanta, debe volver en 6 días.
-Soy español, llegué ayer y me quedaré por una semana.
-Viví en Madrid cuando joven, hice mis estudios allí, soy colombiano de Medellín, cuando no estoy viajando vivo parte aquí y la otra en Bogotá.
Pasaron un rato conversando de la ciudad, de lo que lo había hecho venir a Nueva York, hasta que Rodolfo le abordó el tema.
-Disculpa si te tuteo, pero te siento algo deprimido y angustiado, si te apetece soy todo oídos, a veces el hablar hace mitigar la pena.
-Pues si lo estoy, tengo severos problemas en la vista, todo comenzó cuando niño, durante muchos años pensé que era a raíz de las volteretas que me habían dado los novillos durante el tiempo que estuve en la escuela de tauromaquia, ya después de un viaje a Washington a la edad de 25 años, se me fue agravando el problema y me tuvieron que operar.
Pase dos años recuperándome y tuve que trabajar como profesor universitario en Arte mientras se saneaban mis ojos, fue una enfermedad muy rara, una deformación en la cornea, y para no perder la visión me operaron y me pusieron unos lentes intraoculares.
Ya han pasado casi 46 años y esta tarde fui al oftalmólogo y me dijo que tenia que quitarme las lentillas.
-Luis Fernando yo soy oftalmólogo y hoy en día la ciencia y la tecnología están sumamente avanzadas. ¿Qué te dijo él medico para que estés tan preocupado, cual es él diagnóstico?
-Soy pintor, tengo 71 años y no puedo perder el tiempo.
-Con razón su cara me era conocida, ¿usted es Fernando Botero?
-Si así es pues, desde que me operaron, por un error de fabricación en las lentillas, comencé a ver a todos gordos, como los pinto en mis cuadros. Estoy en la cúspide de mi carrera artística y de una creatividad y producción impresionante, no quisiera dejar de pintar, ni dejar de ver mi mundo lleno de personajes sensuales.
-Fernando no te preocupes la medicina esta a punto de sacar unas corneas sintéticas, yo vengo trabajando en ellas en algunos humanos y creemos que para Enero ya será publico el descubrimiento.
Rodolfo pasó el resto de la semana entre el estudio de Fernando, cenando y conversando con él. Hablaron de la vida, de la profesión y de su enfermedad, y concretaron la posibilidad de la operación para después de Navidad.
Fernando llegó a principios de Febrero a una Barcelona invernal, su hija ya casada, vino de Venecia para acompañarlo. Esa misma semana Fernando y su esposa se alojaron en un hotel cerca de Pedralbes.
Por las mañanas solían ir a la clínica del Dr. Martínez Issa a realizarse los exámenes pre- operatorios, en las tardes paseaban por el Parque Weil, el barrio gótico, el centro y los museos, por las Ramblas, disfrutaban de las casetas de flores de los pájaros de colores. Bajando hacia el puerto a la derecha visitaban el mercado, lleno de mariscos frescos recién sacados del mar y toda clase de pescados, a Fernando siempre le interesaban esos lugares en busca de inspiración de lo cotidiano.
Un domingo visitaron la catedral, donde se encontraron a un grupo de la tercera edad bailando la sardana.
Por las tardes paseaban por el Maremagnum y cenaban en los cafés del Puerto.
Una mañana mientras visitaban el museo de Miró, en Montjui, al salir los sorprendió ver varios fotógrafos que ya tenían conocimiento de su visita a la ciudad.
-¿Sr. Botero, vino de vacaciones? lo abordaron los periodistas.
-Si si, vine con mi esposa a descansar
-¿Hasta cuando se quedaran entre nosotros?
-Mi visita será por una semana en Barcelona, luego estamos invitados por unos amigos a pasar unos días en la Costa Brava.
-¿En que pueblo Sr. Botero?
-Iremos a Saint Andreu de Llavaneras.
-Gracias Sr. Botero que disfrute de Cataluña.
La operación duro varias horas, poco antes de que finalizara, ya se había corrido la noticia por toda la prensa de la ciudad, tanto española como internacional, la que se volcó frente al hospital.
Habían recibido la noticia de que Fernando Botero estaba en una hospital de Barcelona, la intriga y curiosidad no los dejó esperar, no sabían la verdadera razón, al principio el chisme corría... que era un infarto, otros comentaban de un accidente de transito pero al llegar a la antesala del Hospital Provincial Clinic, conocían la verdadera razón de la estadía de Botero en Barcelona.
Los directores del mencionado hospital dispusieron todo para una rueda de prensa improvisada.
Al finalizar la tarde salió el Dr. Martínez Issa del quirófano, conversó un rato con los familiares, sobre el éxito de la operación, solo se debía esperar 1 mes y luego podrían regresar a su casa en Bogotá.
Acto seguido conversó con el director del hospital Dr. Alberto Baldó quien les comunicó de la cantidad de medios que esperaban por unas palabras suyas y que era buena la ocasión para comunicar públicamente el nuevo invento del equipo.
Se dirigieron al improvisado salón acompañado del director.
-Buenas tardes amigos de la prensa, soy el Dr. Rodolfo Martínez Issa, jefe del equipo del servicio de cirugía oftalmológica de este hospital, es para mi equipo y la dirección del hospital un placer que el Sr. Fernando Botero nos haya escogido para venir a operarse de los ojos, en nuestra institución. Es muy importante que un artista de su categoría se prestara a ser uno de los primeros pacientes en ser operados con nuestro nuevo invento.
Los periodistas le preguntaban:
- ¿Docto, Doctor, es usted amigo del Sr. Botero?
- Sí desde hace algún tiempo.
- ¿Doctor y en que consiste la operación que se le ha realizado?
- Le hemos sustituido su cornea original, por una sintética.
- ¿En un ojo, o en los dos ojos?
- En los dos.
- ¿Doctor esta nueva tecnología hará que muchos recobren la visión.?
- Pues si ayudará a muchos con deformaciones en la cornea, con rechazo a transplantes de cornea humana, y a aquellos con problemas de cicatrización.
- ¿Doctor cuantos días pasará el Señor Botero con nosotros?
- Se quedará hasta que le quitemos los puntos y le terminemos las curas, aproximadamente 1 mes. Muchas Gracias por su interés y si quieren saber más detalles les haremos llegar toda la información a través de nuestro departamento de comunicación. Buenas noches.
La prensa mundial al día siguiente sacaba la noticia en los principales diarios y noticieros de todo el mundo.
El Dr. Rodolfo Martínez Issa, comenzó a dar conferencias en las mejores universidades del mundo, cientos de pacientes se sometían a la operación en sus clínicas de Barcelona y Madrid.
Cada vez que pasaba por Nueva York visitaba el estudio de Fernando Botero, con quien mantuvo una excelente amistad.
Seis meses después de la operación recibió de regalo de su amigo, su último cuadro “El oftalmólogo de Nueva York”.
Pasaron los años y siempre recordó las sabias predicciones del Astrólogo Inglés.
La Sorpresa de Volver

Paseando con su bastón por los caminos llenos de cafetales, va Don Eduardo recordando esos años, cuando fundó con entusiasmo la hacienda “Raca-Raca”.
Tenía 45 años eran días de gran revuelo en la capital y comenzaba a pesar en sus espaldas, los largos días de trabajo en la fabrica.
Es para esa época a comienzos del nuevo milenio, que Don Eduardo decide buscar un terreno en las montañas para salir los fines de semana del torbellino caraqueño y aislarse con su familia, compartir con ellos y la naturaleza.
Nunca pensó que ese lugar cambiaría su vida y que sería el escenario para sus mejores y peores recuerdos.
Todos los viernes Eduardo y Titina esperaban a sus 4 hijos a la salida del colegio, terminaban de empacar, montaban las maletas en la camioneta y, así tomar los 35 minutos de carretera que con la alegría de cantos y juegos los conducía a “Raca-Raca”.
Uno de esos fines de semana, estaban todos sentados en la terraza donde divisaban un grupo de montañas verdes, se sentía el suave aroma de las flores de Doña Titina, ella tejía un sweter de lana pura que vendía ocasionalmente en las tiendas de artesanía del pueblo vecino, Don Eduardo leía un libro de cuentos fabulados de su escritor español preferido, que guardaba celosamente en el baúl del rincón de su cuarto, oían a distancia las risas y la algarabía de los niños en el jardín.
Doña Titina le comenta angustiada a Don Eduardo:
-Viejo, siento que me camina un animal por la espalda, ¿ revísame a ver que es?
-No veo nada comenta, por donde?
-Ahora esta cerca del cuello, apúrate! Ahhhhhh
Doña Titina comienza a sentirse mal su piel enrojecía, comenzaba a hincharse, escalofríos y sudoración corría por todo su cuerpo y de pronto cayó al suelo.
Don Eduardo pegó un grito, los niños corrieron en su búsqueda, gritaban mientras con el periódico que agitaban le echaban aire.
Pasado un tiempo llegó el médico del dispensario del pueblo, que fue avisado por uno de los peones, después de tomarla y llevarla a la habitación, oscultarla y verificarle los signos vitales les da la terrible noticia que no había nada que hacer, Doña Titina había muerto, producto de una picada de escorpión.
Pasaron 5 años y Don Eduardo y sus hijos no habían querido volver a “Raca-Raca” después de la muerte de Doña Titina.
Un Carnaval decidieron que era el momento de regresar y reencontrarse con los recuerdos, ese lugar que para ellos estaba lleno de anécdotas maravillosas, donde en las tardes correteaban por los cafetales, los paseos por el riachuelo donde recogían renacuajos y llegaban todos mojados a casa, por las noches armaban rompecabezas o jugaban a las cartas...
La primera noche empezaron a oír la brisa fuerte dentro de la casa, pasos que iban y venían de la cocina al cuarto, Teresa la más pequeña de las hijas no podía dormir, se asomaba a ver quien era y comprobaba que no era nadie.
Al rato vuelve a oír pasos y el ruido de la mecedora, le comenta a su hermana mayor Elena, que comparte la habitación con ella.
-Elena oyes el raca-raca de la mecedora?
-Si, Teresa, vamos a ver quien es.
-Yo acabo de salir y no vi nada.
-Vamos de nuevo, te acompaño despasito, juntas las dos.
Salieron sigilosamente tomadas de las manos y agachadas, bajaron las escaleras y al llegar al salón brincaron y prendieron la luz, vieron la mecedora moverse raca-raca pero no había nadie en ella.
Subieron de nuevo a su cuarto, se acomodaron en las camas se vieron las caras donde no ocultaban el miedo.
Dejaron la luz de la mesa de noche encendida y se quedaron profundamente dormidas.
A la mañana siguiente salieron a pasear y no contaron a nadie, nada de lo sucedido la noche anterior, para que sus hermanos no se burlaran de ellas.
Después de pasar la noche en la fiesta de Carnaval del pueblo, viendo las carrozas, las comparsas y bailando, regresaron casi cerca de la medianoche de nuevo a casa, se despiden con besos y bendiciones y cada uno se va a su cuarto.
Elena y Teresa estaban ya listas a acomodarse en las camas, cuando de nuevo oyen el ruido de la mecedora del salón raca-raca, raca-raca...
Se miran y sin decir palabra, caminan hacía la puerta igual que la noche anterior, bajan al salón, encienden la luz y no ven nada sobre la mecedora.
Suben al cuarto y deciden dormir en la misma cama, Teresa se tapa con la almohada la cara, cuando de pronto Elena le dice al oído.
-Teresa no puedo dormir.
-Elena, haz como yo tápate los oídos con la almohada.
-Es que siento que me ahogo, no sólo por el susto sino porque mi corazón late tanto, que lo oigo y no me puedo dormir.
-No seas boba, duérmete.
Al rato el ruido del salón venía cada vez más duro, así lo sentía Teresa, deciden esta vez bajar arrastrándose por el suelo, ya en el salón muy cerca de la mecedora encienden la luz.
- AHHHHHHHHHHH gritan las dos.
Cual sería su sorpresa al ver a Lulú brincar desde la mecedora a la ventana. Lulú era una gata siamesa blanca, había desaparecido el mismo día de la muerte de Doña Titina, siempre los acompañaba en cada viaje a la finca pero que por los acontecimientos del último, no pudieron esperar a que apareciera y se regresaron sin ella.
Ellas comienzan a reírse sin parar y a gritar
-¡Es LULU lulu, lulu...!
Don Eduardo baja junto a los hermanos al oír el escándalo de las niñas.
Ellas le cuentan lo sucedido y al rato ven entrar a Lulú quien cariñosamente se les acerca.
Elena y Teresa desde esa noche no creyeron más en cuentos de fantasmas y aparecidos y siguieron regresando a ”Raca-Raca” cada vez con más frecuencia, acompañados amigos y de Lulu, quien regresó con ellas a Caracas.
Cuento infantil

LA PRINCESA DE VAINILLA
Había una vez una princesa que vivía en un país lleno de praderas y bosques, que olía a vainilla.
Era dulce y cariñosa, tenía una voz melodiosa y cantaba con su arpa todas las tardes desde el balcón de su cuarto.
Muchas veces, veía cruzar por el jardín que daba a su balcón; a una bello corcel blanco, con fina silla y sobre ella, un viejo jorobado que la observaba.
A ella siempre, el corazón le saltaba del susto por la intensidad de su mirada y corría hacia adentro y cerraba las puertas del balcón.
Un día le preguntó a su nodriza.
- ¿Quien sería ese jorobado que venia a oír su canto?
Rebeca, la nodriza le contestó.
-Debe ser Don Bartulio, nuestro vecino.
Don Bartulio, era un gran administrador y había convertido el feudo que recibió de su padre en un lugar donde todos los labriegos vivían de la cosecha de cacao y donde las familias se sentían contentos y felices.
El rey había perdido a su amada hacia un año, eso lo había sumido en una profunda tristeza y no tenia fuerza para luchar más contra la sequía y míseria que embargaba al reino.
Una noche llamó a la princesa y le dijo:
-Dulce hija mía, nuestro reino esta pobre, las deudas acabarán con todo. Para solucionar este problema y no ver a nuestro pueblo morir de hambre, he decidido aceptar la proposición de Don Bartulio de entregarte en matrimonio.
La princesa comenzó a llorar, lagrimas con olor a vainilla.
El rey le dijo.
-No llores hija amada, estoy seguro que él será un buen esposo y tu encontrarás la felicidad sabiendo que lo haces por tu pueblo.
Pero lo que el padre no sabía, era que ella le tenía miedo y que lo había visto varias veces pasar por la puerta de su balcón y le parecía, feo, viejo y jorobado.
Una semana después comenzaban los preparativos de la boda por toda la comarca, banderolas y faroles, adornaban las callejuelas del reino y los habitantes buscaban sus mejores galas, para acicalarse por tan alegre ocasión.
La princesa no había dejado de llorar en toda la semana, el olor a vainilla recorría leguas a la redonda.
Con cara de angustia, vestida con sus galas nupciales y en una carroza de galletas y pirulíes llegaba a la catedral escoltada por su padre.
Observó que el bello corcel blanco, que tantas veces cruzaba su jardín, esperaba frente a la plaza.
La princesa caminaba; con su rostro mirando al piso, lentamente hacia el altar y pequeñas lagrimas caían por sus mejillas.
Durante toda la ceremonia no se atrevió a subir la cara y ver a su futuro marido.
Al terminar la misma sintió un beso achocolatado en su mejilla, que se mezcló con una de sus lagrimas de vainilla. Ella levantó la mirada y se encontró con los ojos azules más bellos y brillantes que había visto en su vida, eran de un azul pizarra intenso, luego observó que su cara no era fea, ni era viejo, el que se había convertido en su marido. El famoso Don Bartulio no era ni mayor, ni jorobado.
Al pasar los años, la princesa se fue enamorando de la sencillez e inteligencia de Don Bartulio quien desde el día que la vio cantar en su balcón, se enamoró de ella y siempre se disfrazaba para oírla cantar.
Se involucró mucho con su pueblo y en las fabricas de chocolate. Tuvieron 3 hijos y a la muerte de su padre unieron las tierras.
El reino comenzó a fabricar bombones y fue famoso el sabor a vainilla que curiosamente contenían, nunca los habitantes del pueblo contaron el secreto, las lagrimas de su princesa
que cortaba cebollas todos las tardes para recoger sus lagrimas y mezclarlas con la manteca de cacao para la confección de los deliciosos dulces y bombones de chocolate.
Había una vez una princesa que vivía en un país lleno de praderas y bosques, que olía a vainilla.
Era dulce y cariñosa, tenía una voz melodiosa y cantaba con su arpa todas las tardes desde el balcón de su cuarto.
Muchas veces, veía cruzar por el jardín que daba a su balcón; a una bello corcel blanco, con fina silla y sobre ella, un viejo jorobado que la observaba.
A ella siempre, el corazón le saltaba del susto por la intensidad de su mirada y corría hacia adentro y cerraba las puertas del balcón.
Un día le preguntó a su nodriza.
- ¿Quien sería ese jorobado que venia a oír su canto?
Rebeca, la nodriza le contestó.
-Debe ser Don Bartulio, nuestro vecino.
Don Bartulio, era un gran administrador y había convertido el feudo que recibió de su padre en un lugar donde todos los labriegos vivían de la cosecha de cacao y donde las familias se sentían contentos y felices.
El rey había perdido a su amada hacia un año, eso lo había sumido en una profunda tristeza y no tenia fuerza para luchar más contra la sequía y míseria que embargaba al reino.
Una noche llamó a la princesa y le dijo:
-Dulce hija mía, nuestro reino esta pobre, las deudas acabarán con todo. Para solucionar este problema y no ver a nuestro pueblo morir de hambre, he decidido aceptar la proposición de Don Bartulio de entregarte en matrimonio.
La princesa comenzó a llorar, lagrimas con olor a vainilla.
El rey le dijo.
-No llores hija amada, estoy seguro que él será un buen esposo y tu encontrarás la felicidad sabiendo que lo haces por tu pueblo.
Pero lo que el padre no sabía, era que ella le tenía miedo y que lo había visto varias veces pasar por la puerta de su balcón y le parecía, feo, viejo y jorobado.
Una semana después comenzaban los preparativos de la boda por toda la comarca, banderolas y faroles, adornaban las callejuelas del reino y los habitantes buscaban sus mejores galas, para acicalarse por tan alegre ocasión.
La princesa no había dejado de llorar en toda la semana, el olor a vainilla recorría leguas a la redonda.
Con cara de angustia, vestida con sus galas nupciales y en una carroza de galletas y pirulíes llegaba a la catedral escoltada por su padre.
Observó que el bello corcel blanco, que tantas veces cruzaba su jardín, esperaba frente a la plaza.
La princesa caminaba; con su rostro mirando al piso, lentamente hacia el altar y pequeñas lagrimas caían por sus mejillas.
Durante toda la ceremonia no se atrevió a subir la cara y ver a su futuro marido.
Al terminar la misma sintió un beso achocolatado en su mejilla, que se mezcló con una de sus lagrimas de vainilla. Ella levantó la mirada y se encontró con los ojos azules más bellos y brillantes que había visto en su vida, eran de un azul pizarra intenso, luego observó que su cara no era fea, ni era viejo, el que se había convertido en su marido. El famoso Don Bartulio no era ni mayor, ni jorobado.
Al pasar los años, la princesa se fue enamorando de la sencillez e inteligencia de Don Bartulio quien desde el día que la vio cantar en su balcón, se enamoró de ella y siempre se disfrazaba para oírla cantar.
Se involucró mucho con su pueblo y en las fabricas de chocolate. Tuvieron 3 hijos y a la muerte de su padre unieron las tierras.
El reino comenzó a fabricar bombones y fue famoso el sabor a vainilla que curiosamente contenían, nunca los habitantes del pueblo contaron el secreto, las lagrimas de su princesa
que cortaba cebollas todos las tardes para recoger sus lagrimas y mezclarlas con la manteca de cacao para la confección de los deliciosos dulces y bombones de chocolate.
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