sábado, 1 de septiembre de 2007

Cuento infantil


LA PRINCESA DE VAINILLA

Había una vez una princesa que vivía en un país lleno de praderas y bosques, que olía a vainilla.
Era dulce y cariñosa , tenía una voz melodiosa y cantaba con su arpa todas las tardes desde el balcón de su cuarto.
Muchas veces, veía cruzar por el jardín que daba a su balcón; a una bello corcel blanco, con fina silla y sobre ella un viejo jorobado que la observaba.
A ella siempre, el corazón le saltaba del susto por la intensidad de su mirada y corría hacia adentro y cerraba las puertas del balcón.

Un día le preguntó a su nodriza.
- ¿Quien sería ese jorobado que venia a oír su canto?
Rebeca, la nodriza le contestó.
-Debe ser Don Bartulio, nuestro vecino.

Don Bartulio, era un gran administrador y había convertido el feudo que recibió de su padre en un lugar donde todos los labriegos vivían de la cosecha de cacao y donde las familias se sentían contentos y felices.
El rey había perdido a su amada hacia un año, eso lo había sumido en una profunda tristeza y no tenia fuerza para luchar más contra la sequía y míseria que embargaba al reino.

Una noche llamó a la princesa y le dijo:
-Dulce hija mía, nuestro reino esta pobre, las deudas acabarán con todo. Para solucionar este problema y no ver a nuestro pueblo morir de hambre, he decidido aceptar la proposición de Don Bartulio de entregarte en matrimonio.
La princesa comenzó a llorar, lagrimas con olor a vainilla.
El rey le dijo.
-No llores hija amada, estoy seguro que él será un buen esposo y tu encontrarás la felicidad sabiendo que lo haces por tu pueblo.
Pero lo que el padre no sabía, era que ella le tenía miedo y que lo había visto varias veces pasar por la puerta de su balcón y que le parecía, feo, viejo y jorobado.

Una semana después comenzaban los preparativos de la boda por toda la comarca, banderolas y faroles, adornaban las callejuelas del reino y los habitantes buscaban sus mejores galas, para acicalarse por tan alegre ocasión.
La princesa no había dejado de llorar en toda la semana, el olor a vainilla recorría leguas a la redonda.

Con cara de angustia , vestida con sus galas nupciales y en una carroza de galletas y pirulíes llegaba a la catedral escoltada por su padre.
Observó que el bello corcel blanco, que tantas veces cruzaba su jardín, esperaba frente a la plaza.
La princesa caminaba; con su rostro mirando al piso, lentamente hacia el altar y pequeñas lagrimas caían por sus mejillas.
Durante toda la ceremonia no se atrevió a subir la cara y ver a su futuro marido.

Al terminar la misma sintió un beso achocolatado en su mejilla, que se mezcló con una de sus lagrimas de vainilla. Ella levantó la mirada y se encontró con los ojos azules más bellos y brillantes que había visto en su vida, eran de un azul pizarra intenso, luego observó que su cara no era fea, ni era viejo, el que se había convertido en su marido. El famoso Don Bartulio no era ni mayor, ni jorobado.

Al pasar los años, la princesa se fue enamorando de la sencillez e inteligencia de Don Bartulio quien desde el día que la vio cantar en su balcón, se enamoró de ella y siempre se disfrazaba para oírla cantar.

Se involucró mucho con su pueblo y en las fabricas de chocolate. Tuvieron 3 hijos y a la muerte de su padre unieron las tierras.


El reino comenzó a fabricar bombones y fue famoso el sabor a vainilla que curiosamente contenían, nunca los habitantes del pueblo contaron el secreto, las lagrimas de su princesa
que cortaba cebollas todos las tardes para recoger sus lagrimas y mezclarlas con la manteca de cacao para la confección de los deliciosos dulces y bombones de chocolate.

3 comentarios:

Annelise dijo...

Querida Tia Nelly,
nos gusto mucho tu cuento, es muy rico, ya sabemos de donde vienen los chocolates con sabor a vainilla. El cuento ademas de ser rico nos enseño a que lo que vemos por primera vez no siempre es lo mismo que se ve a la segundo vez.
Mandanos el cuento de mi papá.
Te queremos mucho,
Michi y Beto Guinand

Astrid dijo...

NELLY ME ENCANTO TU CUENTO MAÑANA SE LO VOY A LEER A LUIS ALFREDO Y A NANE ESTOY SEGURA QUE LES VA A ENCANTAR.ES POR ESO QUE NO PODEMOS JUSGAR A NADIE SIN SABER O CONOCER LAS RAZONES DE SU SER, AUNQUE HUBIERA SIDO FEO A LO MEJOR LA IBA HACER MUY FELIZ QUIEN SABE UNO NUNCA PUEDA DESECHAR LA OPORTUNIDAD DE CONOCER A ALGUIÉN PARA LUEGO TOMAR UNA DESICIÓN .

Anna Cristina dijo...

Mamita me encanta saber que por fin te dedicas un tiempito a publicar todos los cuentos. Espero que sigas colocandote el perfume de vainilla como yo.

Me haces una falta Horrible, cada vez que llego tarde a mi casa quisiera verte en las madrugadas escribiendo en el sofa...

Te quiero full

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